jueves, 31 de agosto de 2017

Regreso a Clases


Durante los últimos seis meses, me cuestioné mucho el cambiar a MJ de escuela y el cambiar de ciudad. Fueron momentos muy estresantes y complicados. Como mamá, siempre estas buscado tomar las mejores decisiones y sobre todo en algo tan importante como el lugar donde van a vivir tus hijos y el colegio al que asistirán.

Después de mucho pensar, decidí que lo mejor para MJ, después de unos meses tan caóticos en la familia, era darle estabilidad emocional, hacerla sentir segura y sobre todo tomar en cuenta su opinión.

Una noche, ella y yo, tuvimos una conversación madre e hija (con lágrimas, abrazos, comprensión por ambas partes y mucho amor). Me dijo que le gustaba su casa, la ciudad, sus amigos de la escuela, sus amigos blogueros (como ella llama a los hijos de mis amigas las #mamásblogueras), y que quería seguir en la misma escuela.

Algunas personas me juzgaron por “dejar decidir” a mi hija su escuela y la ciudad en la que vamos a vivir. Pero lo pongo así: yo también me quería quedar y, como ya lo había mencionado, necesitaba que ella tuviera estabilidad en estos momentos. Me pareció que un cambio de escuela y de casa no era la mejor opción. A demás, mi hija es un ser humano y su opinión es valiosa en la toma de decisiones familiares.

La inscribimos una semana antes de que iniciaran las clases, con la tienda del colegio cerrada, sin útiles, llevando el uniforme del ciclo anterior y con mucha ilusión se fue a su primera semana de clases.

Desde el primer día me dí cuenta de que había tomado la mejor decisión. Mi hija estaba feliz, con su escuela, con sus amigos “viejos” y con los “nuevos” que hizo ese día. Toda la semana, no para de hablar de lo bien que la pasa, de todo lo que hacen. Me cuenta todo y lo disfruto mucho. 

Un plus, es que la dinámica familiar se ha visto muy beneficiada. Todos despertamos al mismo tiempo, MJ y mi marido desayunan juntos y pasan un tiempo solos mientras él la lleva a la escuela. Y en las tardes, mi marido llega justo para hacer la rutina de la noche con ellos, es el cuenta cuentos oficial de la familia. Los pequeños duermen temprano y nos queda tiempo para nosotros. 

Una anécdota muy divertida de lo mucho que disfruta MJ que papá la lleve a la escuela: 
Le pregunté a MJ qué música escuchaban mientras iban de camino a la escuela. Me contestó con una enorme sonrisa “ninguna, porque todo el camino vamos platicando”. (justo son los momentos en que te enamoras más del marido por buen padre jaja) y no es que antes no hablaran, pero sus horarios no coincidían y pasaban menos tiempo juntos.

El que sufrió los primeros tres días fue David, se quedaba con un gran llanto frente a la puerta mientras su papá y hermana se iban. Al cuarto día se dio cuenta que es divertido ser hijo único aunque sea por unas horas y anda por toda la casa haciendo de las suyas.

En general ha sido un excelente regreso a clases. Estoy feliz, satisfecha, convencida de haber tomado la mejor decisión y de haber tenido “la conversación" con MJ y tomar en cuenta su opinión y sentimientos.


¿A ustedes cómo les fue en la primera semana de clases?

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