lunes, 29 de septiembre de 2014

ANTES DE SER MAMÁ


La maternidad me cambió la vida. He dejado muchas cosas para realizarme como mamá y he tenido las mejores recompensas. Aunque hay ciertas cosas de mi vida pre mamá, que extraño. Y que  de vez en cuando me gustaría poder realizar.

DORMIR
Ya me acostumbre a no dormir suficiente, sin embargo, esto no significa que me agrade. Soy ese tipo de persona a la que le encanta desvelarse para poder hacer lo que le gusta, en mi caso: ver una película, hacerme el maní-pedi, leer, ver un maratón de mi serie favorita, etcétera. Y esto no ha cambiado, la noche es ese pequeño espacio que tengo para estar conmigo y mi ocio. 
Lo que ha cambiado es: no poder dormir hasta tarde. Dormir sin preocuparte por la hora a la que tienes que despertar. Dormir sin que nadie llegue a mi cama a media noche diciendo que "quiere dormir conmigo" y yo no pueda volver a dormir profundamente. En pocas palabras: Extraño dormir a pierna suelta.

TIEMPO PARA MI ARREGLO PERSONAL
Yo era, de las que no pueden salir ni a la tienda de la esquina, sin antes, bañarse, peinarse, maquillarse y elegir un outfit para la ocasión. 
En la actualidad, por las mañanas, sólo tengo tiempo para que MJ este lista para ir a la escuela. Así que unos jeans viejos y la primera camiseta que encuentre, son el mejor look para llevarla a la escuela, y que se diga que le pongo esfuerzo, porque podría ir en pijama. Obviamente del maquillaje ya ni hablamos. Básicamente, por las mañanas parezco salida de una película de zombies.
Y toda está terrorífica historia, es para que entiendan lo mucho que extraño las dos horas que pasaba arreglándome cada día, para poder salir de mi casa, aunque fuera para sacar la basura.

LAS SALIDAS
Cuando eres mamá, tienes que pensar en que todo lo que hagas o no hagas afecta directamente a tus criaturas. Es por eso que ya no puedes ir y venir por la vida, como cuando eras solo tu.
Extraño poder ir al café con mis amigas, al cine (a ver películas que no sean para niños), comer sin ser interrumpida, hacer largas sobremesas, salir por las noches con mi maridín, etc.
Para poder lograr una salida sin mi hija, tiene que ser planeada con anticipación, dentro de su horario escolar o cuando algún despistado (tíos, abuelas o marido) se ofrecen a cuidarla.
Obviamente el salir en familia (los tres) es muy satisfactorio y de lo más divertido. Pero por salud, es necesario de vez en vez una distracción. Aunque debo admitir que cuando nos fuimos de luna de miel, extrañé con locura a mi pequeña.

LOS TACONES
Los tacones y yo éramos los mejores amigos. Hasta que un día, una enorme barriga y unos pies tan hinchados que parecían anormales, nos separaron.
Después de que mi pequeña criatura abandonará la que había sido su casa por nueve meses. Los tacones y yo volvimos a encontrarnos, aunque en ocasiones especiales. Ya que, los tenis y las flats, se convirtieron en mis nuevos inseparables.
Extraño mucho usar tacones y sentirme súper femenina. Pero ir al súper, hacer la comida, ir por mi hija, darle de comer, jugar con ella, etc... En tacones,  es una locura. ¡Y lo he intentado! Pero al final, la comodidad le gana al glamour.


Para nada me arrepiento de ser mamá. Sin duda creo que es la mejor aventura de mi vida. Me encanta... Creo que es mi vocación jajaja. Pero también me encanta ser mujer y disfruto mucho de ciertas actividades, que ya no puedo realizar con la frecuencia que me gustaría.


¿Y ustedes qué extrañan de su vida antes de la maternidad?



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